¿Quién salió con Nicomedes IV de Bitinia?
Julio César salió con Nicomedes IV de Bitinia del ? al ?.
Nicomedes IV de Bitinia
Nicomedes IV, conocido como Nicomedes Filopátor, fue un rey de Bitinia, un antiguo reino de Asia Menor que existió hasta el siglo I a. C. Fue uno de los principales aliados de la República Romana, y mantuvo largos conflictos con Mitrídates VI del Ponto, uno de los más férreos enemigos de Roma. Heredó el reino de su padre, Nicomedes III, y gobernó durante 20 años, desde el 94 hasta el 74 a. C.
No se conoce nada de Nicomedes antes de su ascenso al trono de Bitinia, que heredó a la muerte de su padre. A pesar de que en buena parte de su reinado mantuvo conflictos bélicos, los primeros años de su reinado fueron pacíficos, hasta que Mitrídates VI, cuyo reino era vecino a Bitinia, comenzó a agredir las fronteras del reino.
El hermano de Nicomedes, Sócrates el Bueno, ayudado por Mitrídates derrotó al ejército de Nicomedes en el 90 a. C. y este fue forzado a huir a Italia. No obstante, la influencia romana en la región hizo posible la restauración de Nicomedes en el trono del reino. Sin embargo a insistencia de Roma, Nicomedes volvería a encarar un conflicto con Mitrídates, quien atacaría Bitinia de nuevo en el año 88 a. C., forzando a Nicomedes a huir de nuevo hacia Roma.
Debido a los fuertes nexos con Roma, su pedido de ayuda fue respondido por ésta, al enviar al cónsul Lucio Cornelio Sila a Asia Menor, iniciando la primera guerra mitridática. El conflicto duró aproximadamente tres años, hasta que en 85 a. C., Mitrídates buscó la paz, y se le permitió retener su reinado en el Ponto a cambio de una fuerte fianza.
En 84 a. C., Nicomedes fue restaurado en el trono de Bitinia, y los años que le siguieron fueron relativamente pacíficos, con una injerencia constante y creciente de Roma en los asuntos internos. En 80 a. C., el joven Julio César fue enviado como embajador a la corte de Nicomedes. Su estancia en Bitinia generó fuertes rumores de que ambos –Julio César y Nicomedes- fueron amantes, lo cual motivó a los adversarios políticos de Julio César a llamarle «Reina de Bitinia», incluso tiempo después de su estancia en el reino.
Uno de los últimos actos como rey de Bitinia, en 74 a. C., Nicomedes legó su reino entero a Roma y el Senado Romano rápidamente votó por integrar a Bitinia como una nueva provincia. No obstante, Mitrídates trató de proclamar para sí el reino a la muerte de Nicomedes, lo cual provocó directamente la tercera guerra mitridática.
De esta manera, Nicomedes IV fue el último rey de Bitinia.
Julio César
Cayo o Gayo Julio César (en latín: Gaius Iulius Caesar; 12 o 13 de julio de 100 a. C.-15 de marzo de 44 a. C.) fue un político y militar romano del siglo I a. C., miembro de los patricios Julios Césares, que alcanzó las más altas magistraturas del Estado romano y dominó la política de la República tras vencer en la guerra civil que le enfrentó al sector más conservador del Senado. César desempeñó un papel fundamental en los acontecimientos que condujeron a la caída de la República romana y al surgimiento del Imperio romano, y como tal es una de las figuras principales de la Antigüedad clásica.
Nacido en el seno de la gens Julia, una familia patricia de escasa fortuna, estuvo emparentado con algunos de los hombres más influyentes de su época, como su tío Cayo Mario, quien influiría de manera determinante en su carrera política. En 84 a. C., a los dieciséis años, el popular Lucio Cornelio Cinna lo nombró flamen Dialis, cargo religioso del que fue relevado por Sila, con quien tuvo conflictos a causa de su matrimonio con la hija de Cinna. Tras escapar de morir a manos de los sicarios del dictador Sila, fue perdonado gracias a la intercesión de los parientes de su madre. Trasladado a la provincia de Asia, combatió en Mitilene como legado de Marco Minucio Termo. Volvió a Roma a la muerte de Sila en 78 a. C., y ejerció por un tiempo la abogacía. En 73 a. C. sucedió a Cayo Aurelio Cota como pontífice, y pronto entró en relación con los cónsules Pompeyo y Craso, cuya amistad le permitiría lanzar su propia carrera política. En 70 a. C. César sirvió como cuestor en la provincia de la Hispania Ulterior y como edil curul en Roma. Durante el desempeño de esa magistratura ofreció unos espectáculos que fueron recordados durante mucho tiempo por el pueblo.
En 63 a. C. fue elegido pretor urbano al obtener más votos que el resto de candidatos. Ese mismo año murió Quinto Cecilio Metelo Pío, pontifex maximus designado durante la dictadura de Sila, y, en las elecciones celebradas para sustituirle, venció César. Al término de su pretura sirvió como propretor en Hispania, donde capitaneó una breve campaña militar contra los lusitanos. En 59 a. C. fue elegido cónsul gracias al apoyo de sus dos aliados políticos, Pompeyo y Craso, los hombres con los que César formó el llamado Primer Triunvirato, una alianza política informal que dominó la política romana por varios años. Su colega durante el consulado, Marco Calpurnio Bíbulo, se retiró para así entorpecer la labor de César que, sin embargo, logró sacar adelante una serie de medidas legales, entre las que destaca una ley agraria que regulaba el reparto de tierras entre los soldados veteranos.
Tras su consulado fue designado procónsul de las provincias de la Galia Transalpina, Iliria y la Galia Cisalpina, esta última tras la muerte de su gobernador, Céler. Su gobierno se caracterizó por una política muy agresiva con la que sometió a prácticamente la totalidad de los pueblos celtas en varias campañas. Este conflicto, conocido como la guerra de las Galias, finalizó cuando el general republicano venció en la batalla de Alesia a los últimos focos de oposición, encabezados por un jefe arverno llamado Vercingétorix. Sus conquistas extendieron el dominio romano sobre los territorios que hoy integran Francia, Bélgica, Países Bajos y parte de Alemania. Fue el primer general romano en penetrar en los inexplorados territorios de Britania y Germania.
Estos logros y el apoyo de su experimentado ejército amenazaban con eclipsar la posición de Pompeyo. La alianza entre César y Pompeyo se fue debilitando poco a poco y, en el año 50 a. C., Pompeyo se había alineado nuevamente con el Senado. Al expirar su mandato y habiendo concluido en gran medida las Guerras de las Galias, mientras César terminaba de organizar la estructura administrativa de la nueva provincia que había anexionado a la República, sus enemigos políticos trataban en Roma de despojarle de su ejército y cargo utilizando el Senado, que le ordenó que renunciara a su mando militar y regresara a Roma. César, a sabiendas de que si entraba en la capital sería juzgado y exiliado, intentó presentarse al consulado in absentia, a lo que los optimates se negaron. Este y otros factores le impulsaron a desafiar las órdenes senatoriales y protagonizar el famoso cruce del Rubicón, momento en el que, al parecer, pronunció la inmortal frase alea iacta est («la suerte está echada»). Inició así una nueva guerra civil, en la que se enfrentó a los optimates, que estaban liderados por su antiguo aliado, Pompeyo. Sus sucesivas victorias en las batallas de Farsalia, Tapso y Munda sobre los conservadores, le hicieron el amo de la República en el año 45 a. C.. El hecho de que estuviera en plena guerra civil no le impidió enfrentarse a Farnaces II en Zela y a los enemigos de Cleopatra en Alejandría. A su regreso a Roma, tras asumir el control del gobierno y perdonar a muchos de sus enemigos, se hizo nombrar cónsul y dictador perpetuo, e inició una serie de reformas económicas, urbanísticas y administrativas. Creó el calendario juliano para reemplazar el calendario lunisolar republicano, redujo el reparto gratuito de grano, asentó a sus veteranos en nuevas colonias de ultramar, aumentó considerablemente el tamaño del Senado y extendió la ciudadanía a comunidades de Hispania y de lo que hoy es el norte de Italia.
A pesar de que bajo su gobierno la República experimentó un breve periodo de gran prosperidad, algunos senadores vieron a César como un tirano que ambicionaba restaurar la monarquía romana. Con el objetivo de eliminar la amenaza que suponía el dictador, un grupo de senadores formado por algunos de sus hombres de confianza, como Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino, y antiguos lugartenientes, entre ellos Cayo Trebonio y Décimo Junio Bruto Albino, urdieron una conspiración con el fin de eliminarlo. Dicho complot culminó cuando, en los idus de marzo, los conspiradores asesinaron a César junto a la estatua de Pompeyo, en un templo cercano al foro. Su muerte provocó el estallido de un largo periodo de guerras civiles, en las que los partidarios del régimen de César, Marco Antonio, Octavio y Lépido, derrotaron en la doble batalla de Filipos a sus asesinos, liderados por Bruto y Casio. Al término del conflicto, Octavio, Antonio y Lépido formaron el Segundo Triunvirato y se repartieron los territorios de la República, aunque, una vez apartado Lépido, finalmente volverían a enfrentarse en Accio, donde Octavio, heredero de César, venció a Marco Antonio y se convirtió en el primer emperador romano, Augusto.
Al margen de su carrera política y militar, César destacó como orador, historiador y escritor. Redactó, al menos, un tratado de astronomía, otro acerca de la religión republicana romana y un estudio sobre el latín, ninguno de los cuales ha sobrevivido hasta nuestros días. Las únicas obras que se conservan son sus Comentarios de la guerra de las Galias y sus Comentarios de la guerra civil. Se conoce el desarrollo de su carrera como militar y gran parte de su vida a través de sus propias obras y de los escritos de autores como Suetonio, Plutarco, Veleyo Patérculo o Eutropio. Muchos historiadores consideran a César uno de los mayores comandantes militares de la historia. Su cognomen fue adoptado posteriormente como sinónimo de «emperador», y el título de «César» se utilizó en todo el Imperio romano y dio origen a términos modernos como káiser, qaisar o zar. Asimismo, el nombre del clan de César, Julio (Iulius), también es conocido en el mundo occidental gracias a que durante su vida el mes romano de quintilis, en el que nació, fue renombrado «julio» en su honor. Este nombre ha perdurado, al igual que la reforma del calendario realizada por César, el calendario juliano, que todavía se utiliza parcialmente en países cristianos ortodoxos, y que sobrevive en una versión ligeramente corregida en el calendario gregoriano. César ha aparecido con frecuencia en obras literarias y artísticas.
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